domingo, 20 de mayo de 2012

Conferencia de Siegmund Freud


Relator (en off): El luthier Nicolás Amati se encuentra al borde de la desesperación. Desde que su querido Rafaello abandonó Cremona, solo ha recibido vagas noticias sobre su paradero. Algunos aseguran haberlo visto en la corte de Francisco I, pero otros niegan la versión y creen, en cambio, que merodea por los alrededores de Sevilla. El anciano sufre como una madre y de nada valen las atenciones de su aprendiz, ahora convertido en apuesto mancebo. Stradivarius es el luthier de moda. La nobleza europea se lo disputa y las distintas casas reales rivalizan por contar con su presencia. Al regreso de su última gira, Stradivarius, quien venera a su maestro Amati, recomienda a éste los servicios de un extraño profesor que está haciendo furor en Viena y dice curar los males del alma. El anciano vacila, mas por fin se decide, recurrirá a él. Su nombre: Segismundo Freud. 


(Se oye el preludio a la fuga en Do Mayor de Bach)


Relator (en off): Al mismo tiempo, los serviles cortesanos de Francisco I, enterados ya del portento, planean raptar al profesor Freud para que, de buen o mal grado, se encargue de las angustias del monarca. El profesor, ajeno a todo esto, dicta en Viena una clase magistral, ignorando el peligro que lo acecha. 


S. Freud: El tema que trataremos a continuación es un tanto complejo. Se trata de un caso de neurosis profunda y su curación por el psicoanálisis, habiéndose utilizado, como medio de diagnóstico, una obra... un vals, compuesta por el paciente. No obstante haberse dicho de esta composición que no resiste el menor análisis, nosotros lo analizaremos cuidadosamente, con lo que probaremos dos cosas: la primera, que resiste perfectamente un análisis, pues no cambia en lo más mínimo aunque se lo analice muchas veces. Yo mismo he probado analizarlo hasta ocho veces seguidas... y siempre quedó igual. La segunda cosa que probaremos... no la puedo decir en este momento porque se me extravió el papel... pero era también algo muy interesante. Analicemos entonces este, en apariencia, inocente vals. 


(Se oye nuevamente la fuga anterior)


S. Freud: Como ustedes habrán podido apreciar, el paciente fuertemente reprimido, ocultó de modo inconsciente el carácter francamente bailable de esta obra. Ese tema tan característico: “la ra ra rá”, que aparece en una parte de un compás no deja lugar a dudas. Bien, ahora analicemos la partitura. 


(Se proyecta sobre el fondo del escenario la partitura escrita. Freud va ahora señalando con un puntero sobre la partitura)


S. Freud: Se nota en primer lugar la falta de la armadura de clave. La interpretación psicoanalítica de este hecho es que el autor, psíquicamente desarmado para enfrentar la vida, no arma tampoco la clave. Estamos en presencia de una regresión. De una regresión y de una represión, ya que el autor se ha sentido inhibído de colocar ante la clave que, como su nombre lo indíca, es la clave de la existencia: ¡el sexo!, se ha sentido inhibido de colocar ni sostenidos ni bemoles ni ninguna otra alteración. Si las colocó en cambio ante algunas notas. ¡Más no ante todas! Esto revela una falta de consecuencia, un carácter oscilante, ciclotímico. Carácter que por otra parte se advierte al considerar las figuras de nota. En espantosa confusión ha colocado corcheas con semicorcheas, sonidos con silencios, todo en una gran promiscuidad. Se advierte una falta total de lógica y de orden. Evidentemente se trata de la obra de un paranoico.
Considerando ahora los intervalos, la distancia entre notas, se observa inmediatamente un gran abuso del intervalo de segunda, notas juntas. Psíquicamente esto revela un deseo inconfesado de no moverse, de quedarse junto a la nota primitiva, o sea junto a la madre. Esto revela un complejo de Edipo. Estos grandes saltos confirman el diagnóstico, ya que aquí se trata de un mecanismo de compensación. El tratamiento seguido en este caso consistió en una larga serie de sesiones, al cabo de las cuales el paciente mejoró una barbaridad. Como ilustración podrán escuchar el vals, tal como era en su comienzo, y luego el mismo tal como lo reelaboró el paciente luego del tratamiento. 


(Se oye ahora el mismo preludio pero tocado en piano en ritmo de vals)


S. Freud: Este ejemplo, y otros muchos, muestran como la psicoanálisis sirve para un montón de cosas.


Fuente: Letra: Los Luthiers de la Web

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